
Hoy voy a levantar la copa para pedir por vos, por mí y por nosotros. ¿Será nuestro año el 2009? Ojala... porque creo que lo merecemos.
Que raro venir al Banco sabiendo que estas lejos y que no puedo cruzarte, al menos, con la mirada. Siento que estamos más cerca que nunca, pero sé que físicamente estamos lejos. Igualmente, me da un poco de consuelo saber que falta poquito para que vuelvas y que después tenemos las vacaciones por delante y muchas cosas más que a decir verdad quedan entre vos y yo (para no quemarlas).
Después de esa tristeza de la que te hablé la última vez , acá estoy nuevamente. Te extraño y siento que estar acá en este Banco de Plaza hace que las distancias, de alguna manera, se acorten.
Ayer cuando te ví llorar se me vino el mundo encima. Juro que se hizo todo muy chiquito, pero muy chiquito. Ni te imaginas.
Siempre que vine a este banco es porque te extrañaba. Hoy me trajo la angustia, la impotencia que uno siente cuando alguien "de los nuestros" esta sufriendo sin merecerlo.
Estaba esperando que vuelvas porque a decir verdad me tenías un poco abandonado. Me encanta que nuestro lugar de encuentro sea este porque da la sensación de que en este banco uno se inspira.
¿Estás?, otra vez yo... sí, volví!... es que te extrañaba tanto... que decidí pasar, sentarme en este banco que tantas veces nos vio juntos.Foto: laredecouverte (Flickr)
Me senté por un momento a cerrar los ojos porque quería ver todo aquello que se me había escapado en medio de la vorágine del día a día. Me sorprendí al volver a ver tu sonrisa, a disfrutarla, a saber que detrás de ella estaba tu felicidad.
Me senté en aquel banco de plaza a soñar y el sol me enfrentó, me miró a los ojos y descubrió que estaban inundados, vidriosos, quebrados...
Dicen que uno se enamora una sola vez en la vida, y que los amores que vienen nunca pueden igualarlo.
En medio de la realidad intoxicada por noticias agresivas, susurros de inestabilidad, incoherencias ligadas con intereses individuales, tonos de tinte agresivos, cortes de rutas, cardúmenes de protestas... Algo me llama a escribir, a reportar, a descargar sensaciones acumuladas durante una jornada gris, de lluvia y de incertidumbres.
Hoy me animo a buscarte, a "cantar" piedra libre y dejarte ir.Foto: JC Roldan (Flickr)
Es inevitable no detenerme en tu mirada...
Y ese lapsus entre la despedida y un nuevo encuentro intento reducirlo sentándote ahora, acá, en este banco de plaza. Sólo pido que me mires y sonrías (creeme si te digo que podes iluminar el mundo) porque con eso me alcanza… porque a estas distancias geográficas todas las semanas las lleno de un llamado a la misma hora, de tecnología y mensajes escuetos que siempre parecen frios, de "chistes" que juro no volver a decir, y de una nostalgia y ganas de verte que me desesperan… por eso hoy, suplico y exijo que vengas... que te sientes al lado mío y me abrazes (lo necesito)... para poder sentirme un gigante.
En realidad no me gusta que te vayas, me gustaría pasar días sin tener que controlar el reloj que, malditamente, anuncia la hora de partir.