Me senté en aquel banco de plaza a soñar y el sol me enfrentó, me miró a los ojos y descubrió que estaban inundados, vidriosos, quebrados...Bajé la mirada, cerré los ojos y busqué el abrazo que necesitaba, en la recopilación de fotos que llevaba en el corazón...
Seguí, sólo en la plaza, acompañado por esa eterna soledad de un domingo nostálgico y otra vez el sol me enfrentó, me hizo cosquillas con sus rayos para arrancarme una sonrisa, lo consiguió...
Comencé a caminar disfrutando la libertad de los pájaros que se divertían sin saber que estaban dando un espectáculo, yo observaba y aprendía que a partir de la felicidad uno puede ser libre.
Foto: blacky 2007 (Flickr)
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